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A las 6 y pico

Reflexiones dominicales (I)

1 - Sobre estas reflexiones

Las razones del experimento

¿Por qué escribir unas reflexiones dominicales? En realidad se trata de un experimento. Un experimento literario bien simple: escribir lo que sea, sin buscar un gran planteamiento, sin esperar indefinidamente a la musa redentora, y ver qué sale. No se trata de un intento a la desesperada, pues hay una idea (o quizá una excusa) de fondo:

Creo que el escritor es, en gran medida, un aprovechado, y de lo que se trata es de aprovecharse

Me explico:

La literatura, como arte, busca un efecto estético. Si a veces logra ese efecto, es mi opinión que la mayor parte del mérito no es del artista, sino más bien de una cantidad de artistas que fueron inventando el idioma. Creo, en definitiva, que el lenguaje tiene en sí mismo cierta tendencia a la literatura, y que el escritor sólo tiene que dejar que las palabras se ordenen por si solas, y estar atento al hallazgo. Naturalmente, tengo mis razones para creerlo:
1 - A veces me pasa, cuando me pongo a escribir
2 - A veces me pasa, cuando no me pongo a escribir: con cierta frecuencia, uno puede hallar calidad literaria en una frase oída y seguramente dicha al azar, o en un error de imprenta, o en una lectura descuidada
3 - Tengo una fe ciega e insensata en esta capacidad del lenguaje; sé que esta no es una razón muy razonable, pero, para qué engañarme, es la más importante

El desarrollo del experimento

Se trata, pues, de escribir, y para facilitar la tarea tengo que elegir un tema. No perderé el tiempo buscando algo genial, pues esta búsqueda, ya se sabe, puede durar años. No conviene una demora tan larga, dada la naturaleza experimental, y por lo tanto provisional, de lo que voy a escribir. Necesito un tema cualquiera, con el único requisito de que me permita escribir lo suficiente para obtener unos resultados significativos. Como no tengo ni idea de cuánto ha de ser suficiente, elegiré un tema que me permita escribir mucho. No se me ocurre nada mejor que tratar de dar forma a algunas de esas ideas que rondan la mente en una tarde ociosa de domingo.

El resto es simple:
Ir escribiendo, cada domingo, una serie de reflexiones.
Exponerlas al público acompañadas del consabido castañeo de dientes y consumo de uñas propias.
Esperar las críticas, que serán los datos del experimento. Consumir abundante tila.
Finalizar el experimento cuando la gente se aburra.

2 - Sobre la muerte de Juan Pablo II

La noticia ha afectado a mucha gente de formas muy diversas. A mí mayormente me ha planteado dudas.

Primera duda: ¿Cómo debería sentirme? Según los periodistas iban aportando datos nuevos acerca de la agonía de un hombre, mi ánimo no se decidía entre la pena y la indiferencia. La indiferencia ante la muerte de un semejante es algo duro de asumir, pero no deja de ser necesaria: muere demasiada gente.

Segunda duda: ¿Quién fue este hombre, del que nos dijeron hace algunos días que se estaba muriendo, y luego nos dijeron que se había muerto? ¿Hombre? ¿Fue una persona, o un personaje? Recuerdo que Borges tenía un problema análogo, sólo que el suyo era un problema de tigres, no de papas. En un poema, hablaba de un tigre que, por el mero hecho de mencionarlo no podía ser ese tigre que, por el mero hecho de mencionarlo no podía ser el tigre real que diezmaba, creo, manadas de búfalos. Yo no sé si el papa que veo por la televisión puede ser ese otro papa que es un ser real, por el mero hecho de verle por la televisión. Unos dicen que fue un gran hombre, otros que fue un hombre retrógrado, pero quizá fue sólo una coreografía, una construcción de sabe Dios (en este caso, con más razón lo sabe) qué creadores de imágenes. Y del hombre real, aquel que (dicen) ha muerto, quizá no sepamos nada.

Si ha muerto un personaje, la primera cuestión es otra muy distinta. Naturalmente, el hecho me afectará más o menos, según la pericia de los que han construido la ficción.

3 - La estética difusa

Hay libros que me llegan de rebote, y quizá no me estén destinados en absoluto. Los caminos de la literatura son inescrutables, dicen. En este caso ni siquiera se trata de literatura, o al menos es dudoso que se trate de literatura. Es la Historia de la estética de un tal Sergio Givone: un libro que apenas me sirvió para una asignatura universitaria que ni siquiera tenía nada que ver con lo que estudio. Se trata de un manual denso e indescifrable para mí. Apenas me he atrevido con el primer capítulo, y sin embargo he vuelto una y otra vez a hojear el libro, y todo por una idea que me ha resultado atrayente y me ha dado que pensar: el autor relaciona lo que llama estética difusa (la creciente “estetización” de la vida, la sociedad del espectáculo y la imagen) con la crisis del arte, y con la idea romántica de que lo bello es de alguna manera equivalente a la verdad. Nuestra sociedad sería el resultado del ideal romántico dado la vuelta, es decir, algo así como la cara oculta del ideal: si para los románticos la belleza podía exponer de alguna manera la verdad, para nosotros directamente es garantía de verdad: creemos aquello que nos presentan estéticamente. En realidad, la estética acaba sustituyendo a la verdad.

Una idea inquietante, sin duda. Perversa, pero también inquietante. Si llevamos esta estetización de la vida a sus últimas consecuencias, acabaremos en una bellocracia. Algunos tenemos razones para temer una bellocracia.

UN ALTO EN EL CAMINO

UN ALTO EN EL CAMINO

Me preguntas cómo estoy, casi sin mirarme a los ojos, los esquivas de soslayo, no te atreves a mirarme
-Estoy bien- miento.
Entretanto, sin querer, rozas mis dedos al cambiar la marcha, mientras yo intento dejar de oír esa canción que suena en la radio y que me trae tantos recuerdos.
Tú quieres adivinar, lo sé, qué pasa por mi cabeza, como si a través de mis dedos pudieses acceder a mis más íntimos pensamientos…Me hago la fuerte y retiro la mano. Sé que, si me tocas, todo volverá a caer…
La autovía está vacía, no vamos a ninguna parte. Coges la primera salida que encuentras y nos alejamos de la ciudad. La música sigue sonando. La misma que oía cuando viajaba hacia ti, en aquella locura en que casi pierdo el control de mi alma. No la oigo desde entonces- lo sabes bien- y se apodera de mis sentidos y no puedo hablar. Alargas tu mano hacia mi cuello, me dices: “Estás muy callada”. “No tengo nada que decir”, contesto deprisa, aunque mi voz suena a mentira, me conoces bien.
El coche se detiene en un camino de tierra. “¿Vamos a dar una vuelta?” Preguntas insinuando caricias con tu voz. Escondo mi mochila bajo el asiento y salgo del coche.
Nos adentramos en el bosque, cuesta abajo, hacia la vereda del río.
Los espinos se clavan en mi abrigo, sujetándome, pidiéndome que no avance más. Y por un momento deseo irme de allí, salir corriendo, robarte el coche y dejarte allí tirado. Te odio. Esta vez sí has oído mis pensamientos y te vuelves a besarme, sin darme opción.
Tu lengua inunda mi boca, la he echado tanto de menos. Tus manos se deslizan por mi espalda, bajo el pantalón y ya nada me importa…Sólo seguir allí contigo es motivo de supervivencia para mí. Recoges un poco de nieve que resbala de una mata, tu mirada cómplice busca mi aprobación sin esperarla y la introduces bajo mis bragas.
La sensación de frío es sólo momentánea, puede mucho más el calor. Mi sexo hinchado se desdobla en sensaciones. Tus manos fueron creadas para mi cuerpo.
Me acaricias y pierdo el sentido. Desaparecen los miedos, las noches a solas, mi odio hacia ti.Todo se borra. Y me enfado conmigo por ser tan frágil, por olvidar tan pronto las promesas que me hice, por no recordar mi dolor ni mis lágrimas y seguir besándote, abriéndome hacia ti, como estoy haciendo ahora
Desabrochas mi pantalón con sabiduría, lo conoces bien. Me duele pensar cuántos botones ajenos habrás desabrochado pero me recreo en mis celos y me digo: “Ahora estás aquí, conmigo, qué mas dan los botones y los demás besos. Qué importa si para ti no soy nada cuando todo esto acabe…”
Y consciente de mi perdición, me dejo llevar por tus dedos, por tu boca, por tu lengua que barre cada rincón de mi cuello y ese deseo que gime cada vez más en mis adentros.

Aparco mi alma al otro lado del río, o tal vez, mi alma se queda conmigo, no lo sé.
El hielo de derrite pronto, ya no lo siento, ahora son tus dedos los que exploran recuerdos, deshaciendo uno a uno cada minuto de olvido, sin piedad.

Y retornan las sensaciones, todo aquello que he perdido tantas veces y que ahora,me devuelves con tu aliento. Cuando penetras en mí me quedo sin respiración, nadie me ha hecho sentir algo así, jamás. Me miras. Eso aumenta el dolor de la pérdida, reaviva los sueños y me devuelve a la realidad. Comienzo a llorar, no lo notas, mis lágrimas no llegan a tus oídos ni resbalan en tu pecho. Son lágrimas de silencio, sólo mías, yo las entiendo…Intento retener cada movimiento, cada gesto tuyo, la fuerza de tus brazos mientras me sujetas las caderas empujándolas hacia las tuyas, amasando mis nalgas con delicadeza, atrayéndome hacia tí, muy lentamente. Ahora nada existe, sólo el tiempo.
Tus manos fueron creadas para mi cuerpo, mi cuerpo fue creado para tus manos, para tu sed, para tu sexo…

Sé que el momento se acaba y estiro lo que puedo cada instante. Abarco con mis piernas tu espalda y detengo el movimiento para tallar en mi memoria, una vez más, la sensación de tenerte dentro.

De camino a la ciudad, apenas hablamos. Sólo la música, armonía nueva que retienen mis sentidos y que no podré volver a oír sin recordar cómo te quiero.
Nos despedimos sin mirarnos. Me dices: “ Siempre es un placer verte…” mientras me robas un beso sin que nadie nos vea. Te pregunto si me has echado de menos…Sonríes, me recuerdas que no sientes lo mismo que yo y me apuñalan tus palabras de nuevo,en el mismo sitio, donde ya ni siquiera lo siento.

Ahora conduzco despacio, está anocheciendo, huele el aire a hiel y deseo viejo. Me aborrezco por ser tan imbécil, por volver hacia ti una y otra vez. Me consuelo pensando en que tu alma no sabe mentir, ni tu cuerpo, ni tus manos… Así, al menos, la sensación de engaño no es tan grande. Eres idiota, me repito. Nunca más.
De vuelta a mi mundo. Ahí donde no existes, donde no eres real, donde no puedo tenerte, ni tan siquiera recordarte, poco a poco irás desapareciendo…

Antes de llegar a casa te entierro en el camino, cavo un agujero muy hondo para que no consigas salir. Hasta la próxima vez, hasta la próxima llamada, hasta la próxima canción, hasta la próxima ocasión en que mis lágrimas de silencio fluyan dentro de mí por no poder entregarme a nadie más. No sabes cuánto te odio…

OJOS DELATORES

OJOS DELATORES

OJOS DELATORES

¿Por qué será que al mirarte
un suspiro se me escapa,
sin saber si es que matan,
amor o celos de muerte?
Espera que te contemple
que es de noche y no te veo,
y en tu mirar me recreo,
porque quiero conocerte.
Y mientras miro sus ojos
hasta ver su corazón.
en su alma veo despojos
que anuncian una traición.
Para mí ya brilla el día:
la luz alumbra el camino
que me conduce al destino
de éste viaje sin guía,
sin esperanza, perdido,
creyendo próximo el día
que con ella yo estaría
y no triste y confundido.
Mas, cuando llego al final,
observo que estás conmigo,
que como cruel enemigo
me persigues sin piedad.
Y aunque no estás en mi pecho,
ni te siento, ni te toco,
yo me estoy volviendo loco
por el daño que me has hecho.
Lejos, lejos, quiero verte,
para no ver en tus ojos
de tu alma los despojos
porque no quiero quererte.
Goreño

Alma

Alma

¿Qué se necesita para ser un hombre?
¿Qué se precisa para mirar a los ojos y no bajar la mirada?
¿Qué hacer cuando ya ni la música invita las cañas?
¿Qué hacer cuando el gris esta atrincherado en el alma?
¿Qué hacer cuando los sueños e ilusiones completen su mudanza?
Y si solo queda la peor carta de la baraja, ¿aún vale apostar?
¿Qué hacer cuando la primavera en techicolor invade todo pero por dentro sientes en gris?
¿Qué hacer si el tiempo de las caricias, el sudor y las risas perdió el mapa que conduce a ti?
Y cuando las naves ya se han quemado, ¿a donde huimos?
Si al final te enteras que Itaca no existe, ¿de que valió todo?
¿Por qué negar el tiempo de los porque…?
¿Qué hacer si te das cuenta que no “creciste volando”?
Si ya no apetece el “güisky sin soda”
“Si la vida sabe a trucha..”
Si la alegría tiene en frente un “ceda el paso”
Si pateas piedras
Si la tristeza duerme a tu lado
Si la incertidumbre esta tatuada en tu frente
Si la ciudad aplasta tu corazón
Si tu andar es cansino
Si en tus bolsillos ya no quedan ilusiones
Si la magia se acabó
Pues… baja el telón.

Venganza

Venganza

Aquí en pie , sola , con el mar ceniciento a los lejos y el sol oculto tras unas nubes negras como presentimientos , rodeada por un bosque de mármol , cierro los ojos y respiro hondo con la tranquilidad que me dá saber que no volverás , que no volveré a pedir perdón por torpezas que nunca lo eran , que no volveré a llorar ahogando mi dolor contra la almohada , que no volveré a tapar mis brazos ni volveré a ocultar mis ojos -ya tristes para siempre por tu causa - para que no delaten el crimen que tú y sólo tú cometías ; no volveré a planear venganzas que sólo me convertían en un ser despreciable , parecido a tí ; no volveré a tapiar mi dolor con algodones de silencio ni volveré a atragantarme con mi pena . No volveré a desear mi muerte , y tampoco la tuya ; porque hoy , tú estás muerto y enterrado en este bosque de mármol con el mar ceniciento a lo lejos y a mí sólo me queda una cosa por decir : maldito seas.

FÁBULA - 2

FÁBULA - 2

FÁBULA - 2

Tino manifestaba un deseo constante de entendimiento con todo clase de animales, menos con los perros, de los que dicía que, pese a ser el mejor amigo del hombre, también suelen ponerse locos y arremeten contra sus amos.

En esta ocasión venía empeñado en conseguir algo que nunca había podido lograr. Se trataba de dejar en libertad a un gorrión en el interior de la casa con intención de que regresara a la jaula para comer o beber, por su propia voluntad. Esto lo llegó a conseguir a plena satisfacción. Pero después de un largo periodo de adiestramiento, la siguiente prueba consistía en abrir las ventanas y lo dejaba volar a la calle, siempre con la esperanza de que volvería. Y aquí era donde le fallaban sus planes, porque ya lo había intentado varias veces y ninguno regresaba.

Después de cada intento, la paciencia era su aliada, y desde su puesto de observación esperaba horas tratando de descubrir la razón por lo que no se decidían a volver, o eliminaba obstáculos que pudieran impedir su regreso.

-¿Cuál será la clave secreta -se preguntaba Tino constantemente- para que una criatura obedezca ciegamente a otra sin sombras de recelo?

-Si no me obedece ¿será por miedo, será por desprecio, será porque no encuentra a mi lado el estímulo que le pueda retener?

-No, yo diría más bien -se contestaba- que todo obedece al hecho de recibir una educación adecuada desde los inicios de la vida.

Y al tiempo que abría la ventana y lo dejaba en libertad, le decía resignado:
-Si no vuelves, no te culpo, ni recrimino tu actitud: eso lo haría cualquier criatura que busca la libertad.
Mientras tanto, su diminuta figura desaparecía de su vista.

-Está claro –decía Tino- que la educación complementada con una buena dosis de disciplina, ausente de humillación, es el mejor medio para alcanzar los logros más insospechados.

Después de muchas pruebas y profundas reflexiones al respecto, los gorriones le hicieron comprender que la vida es algo más: La vida es vivir con sus luces y sombras sin miedo a la libertad. La vida es capacidad de decidir por sí solo sin esperar la mirada de aprobación del otro.

-Es evidente que me falta algo que nunca llegaré a lograr. Pero como tantas otras cosas en la vida -se reprochaba a sí mismo-, muchas veces es preferible renunciar a una manía, a un capricho, a un empeño; un deseo con visos de imposible, antes que malgastar nuestra vida y convertirnos en esclavos de una obsesión.
Goreño

Reloj de pie con ala azul

Reloj de pie con ala azul

Hasta el último momento no supe qué había de extraño en él . Miré una y otra vez cada centímetro de su cuerpo consiguiendo tan sólo provocar un deseo alocado de grabar en mis labios cada poro de su piel, recorrí con los dedos la línea de la vida de la palma de su mano , anduve junto a él caminos de vuelta por los que nunca había transitado , paseé por el filo de sus sueños , fundí días con noches sin reconocer cuál era el fallo , el porqué de su rareza .
Al irse susurró mientras nuestras nuestras bocas se rozaban: soy un reloj de pie con ala azul en un cuadro de Chagall.

Entre rocas

Entre rocas

Elena 98.
Grafito sobre papel.
30 x 24 cm
MAR ADENTRO (de Ramón Sampedro).
"Mar adentro, mar adentro,
y en la ingravidez del fondo
donde se cumplen los sueños,
se juntan dos voluntades
para cumplir un deseo.

Un beso enciende la vida
con un relámpago y un trueno,
y en una metamorfosis
mi cuerpo no es ya mi cuerpo;
es como penetrar al centro del universo:

El abrazo más pueril,
y el más puro de los besos,
hasta vernos reducidos
en un único deseo:

Tu mirada y mi mirada
como un eco repitiendo, sin palabras:
más adentro, más adentro,
hasta el más allá del todo
por la sangre y por los huesos.

Pero me despierto siempre
y siempre quiero estar muerto
para seguir con mi boca
enredada en tus cabellos".


Ramón Sampedro

Habrá que hacer algo

Ya ven, que me ha dado por la poesía, ultimamente...

Habrá que hacer algo al respecto.
Tantos peces que nos atormentan
en el fondo del sueño.
Esos peces hechos de miedo,
de palabras confusas,
de actos indescifrables,
y de pez, mismamente.
Pero de pez soñado y misterioso.

Habrá que hacer algo al respecto.
Tantas personas sin cara
que se obstinan en llenar autobuses.
Gente difusa, indecisa,
hecha de estadísticas,
de vagas generalidades,
y de gente, mismamente.
Pero de gente distante y borrosa.

Tendremos que hacer algo
para que no inquieten nuestras mañanas
recuerdos incompletos de la noche,
cosas vistas y no vistas,
hechas de licores y bruma,
de olvidos y vacíos,
y de recuerdos, mismamente.
Pero de recuerdos que no recordamos.

Algo habrá que hacer al respecto.
Con los cocodrilos fantasmales
que acechan en las cañerías;
con los duendes que nos avisan
“no te tomes ese café, o morirás”
(cuando ya hemos bebido)
y con tantos otros seres
que nos causan vagas inquietudes,
algo habrá que hacer.

Algo habrá que hacer.
Se me ocurre escribirlos.
No sé si será bastante.

luz nueva

Llega la luz nueva a su juego
con las cortinas del sueño.
Se entretiene mostrando los poros
que aún guardan el sabor más lento
al que saben las noches sin prisas,
ese sabor que se roba con la boca
que sabe al gusto de otra boca,
y que hace el mundo insípido,
cuando no orbita la galaxia
que es el centro de otra piel.
Se dibuja en líneas de atmósfera escueta,
descubriendo la vital clandestinidad
del pecado original que da la gloria,
hasta llegar al calor que roza la espalda
de una gota de lluvia dividida en dos.
Llega la luz nueva a su juego
con las cortinas del sueño,
y se abren los ojos cerrados
en el tacto de los labios de los besos...

© pokit in a pocket “luz nueva”

Billete herido

Billete herido

Pobre billete herido, que yace en un charco de su propia sangre, un charco de monedas de céntimo y de 2 céntimos, y de 5 céntimos, monedas destinadas a los recovecos del sofá y al olvido, y ese billete de diez euros que, partido por la mitad, nos hace pensar en la muerte.

No sé si me lo cambiarán en el banco, no sé si me lo aceptarán en la tienda, no sé... ¿Qué tiene que pasarle a un billete para que pierda su valor?

Un billete es como una persona, tiene un cuerpo de papel, y un alma que es puro símbolo. Para el poeta, todo es símbolo de otra cosa. El dinero nos hace a todos poetas, porque siempre es símbolo de otra cosa. Es símbolo de tantas cosas que se pueden comprar con él, de tantas horas humanas, de bienes y servicios, de cosas concretas (como naranjas y calabacines y ruedas y tornillos) y del poder y de otras cosas abstractas.

Al dinero se le reprocha que no pueda ser (también) símbolo de la felicidad. Tan justo es eso como reprochar a la palabra "gato" que no alcanza para hablar (también) de los perros.

Es símbolo de símbolos, el dinero, y es símbolo de nosotros, y por eso nos pone melancólicos contemplar a un billete herido...

Corazón

Corazón

Tenía que abrir esa maldita puerta negra, cueste lo que cueste tenía que abrirla, me rompí los nudillos goleándola y no pude. Ni puerta negra, ni ventana negra, solo una pared infinita. Grité como enajenado a la luna, maldije mil veces los hijos que no tengo, mis manos sangrantes cayeron muertas. La noche me dio la espalda una y otra vez; arrodillado, sin fuerzas, odiando, escupiendo sangre, me senté en suelo apoyando mi espalda contra la pared cuando oí la el picaporte girar. Entré. El cuarto era una boca de lobo, no veía nada pero sentía que tenía que moverme, mi pie tropezó con algo afilado, algún metal o un trozo de madera, pensé, a tientas me incliné para cogerlo y cuando lo tuve entre mis manos creí pensar que era un hueso, astillado. No había vuelta atrás, solo apostar o morir. Fui avanzando lentamente con el hueso astillado en mi mano como arma, pero… ¿defenderme de quién? ¿o de qué?. Yo lo único que quería era abrir la puerta negra y ahora que ya estaba adentro no sabía que me esperaba ni qué hacer. Solo di un paso más porque mi pie se posó sobre un líquido viscoso y frio.

Besos y más besos.

Hola chicos :

No estoy muy segura de cuándo empezó mi afición por los besos . Ya de niña a mí siempre me tocaba la dichosa frasecita materna : " es la más besucona de la casa " . Pero no siempre fue así , parece que cuando era chiquitina si me besaban , enseguida hacía ese ademán repipi de limpiarme la cara , y digo ademán porque mi madre me lanzaba una de esas miradas suyas que , aún hoy , me dejan petrificada . Y es que las miradas de mi madre son todo un mundo , incluso creo que las miradas de mi madre podrían ser por sí mis mas una historia ... Ahora a lo que iba : yo y mis besos , o yo y los besos ( con el burro delante para que no se espante ).
Desde hace algún tiempo con esto de las nuevas tecnologías , una se despide de gente todo el rato , en los mails , en los chats , en los foros , de amigos ,de primos a los que no ves jamás ,de primos a los que ves más de lo que quisieras , de vecinos , de clientes o de desconocidos . A veces te despides de un montón de gente a la vez y ahí , justo ahí , es donde los besos y yo hicimos pareja artística :

¿Que hay un montón de gente y entre ellos desconocidos ? besos .
¿Que son uno o varios conocidos ? besitos.
¿Que es alguien con cierto grado de intimidad ? besito , así , uno , que dá como morbo.
¿Que es una despedida medio formal ? un beso , que suena serio.

Pero no acaba aquí la cosa ni mucho menos...repasando mi correo electrónico me he dado cuenta de que lo mío con los besos dá para un tratado , dos o tres tesis doctorales ,varios estudios interdisciplinares y , como mínimo , un tratamiento psicológico de urgencia porque aquí mi menda , despide a sus amigos y no tan amigos no sólo con besos besitos y besotes , no. Yo a los besos los adorno ¡ y de qué manera ! tengo besos gordos , mojados , achuchaos , por unidades , docenas , cienes , cienes y cienes , miles , millones , sospecho que incluso miles de millones. Besos de colores . Sí señor , con un par , de colores . Envío besos cansados , dormidos , nerviosos , aburridos , tristes , alegres , sonrientes , nerviosos , con olor a flores , a primavera , a chimenea . Tengo besos de sabores ( a café por las mañanas y después de comer , a fresas , a caramelo )gordos , flacos , estirados y enfadados ¡ ah ! y de algodón de azúcar . Todo un caso , vamos.
Hasta ahora nadie ha protestado ni me los ha devuelto ( ni que fuesen una letra de cambio ), así que el único problema que le encuentro a todo ésto es que con tanto prodigarlos he inundado el mercado y me temo que los he devaluado. Bueno , eso y que yo no puedo cantar "la española cuando besa / es que besa de verdad ".
En fin, no puedo hablar de besos eternamente , tendré que despedirme (uf ¡ qué situación ! )Aunque como ya he confesado , para qué didimular : esto...pues nada , que me voy .

Besito avergonzado .

Tiempo...

Tiempo...

Stand by...

HERIDAS DEL AMOR

HERIDAS DEL AMOR

HERIDAS DEL AMOR


Como una raya en el agua,
como una marca en el tiempo,
como una cruz en el aire,
como un latir o un lamento,
es lo que de ti me queda
cuando me miro por dentro,
Pero..., a pesar de olvidarte,
a pesar de que el amor
me impide ya recordarte,
lavado y enardecido
por impulso de otro amor,
aunque obligado y vencido,
sin quererte recordar,
te llevo siempre conmigo.
Por eso yo me pregunto:
¿Si enamorado no estoy,
ni te quiero ni te siento,
qué herida a mí me dejaste
para que siga sangrando
y yo no pueda cerrar,
como si pasado el tiempo,
hoy siguiera siendo ayer
y ayer fuera este momento?
Goreño

Como copa de cristal
frágil y transparente
he caido en la tentación
de volver a dejaros quererme.

Ahora, en el fondo
de un vaso vacío,
una gota de nostalgia
juega transparente
a creerse ola.

-Hola, ¿te encuentras bien?-
Me atreví a preguntarte.
-Muy bien, no acostumbro
a separarme de mi lado-

Ciegos de odio

Están ciegos de odio
No pueden amar
Nacieron con los ojos oscuros
Pero un bebé no es un asesino.
Crecieron donde no alumbran las farolas
Se alimentaron de sangre ajena
Y nunca besaron a su madre.

Sus cuerpos se mecieron entre gritos de histeria
Y un soplo de alambradas
Arrancó su inocencia
En las madrugadas
Donde debieran descansar tranquilos.

Son niños de ojos de cristal
Y rostros arañados por la tristeza.
Acurrucados en los únicos brazos
De las calles violadas por sus presidentes.

Niños envejecidos
Por polvo de cuchillos,
Hermosos claveles
Arrancados de nuestros jardines,
Débiles, inseguros, despistados
Son ellos, nuestros pequeños olvidados.

Herida abierta

Herida abierta

Elena 98
(Boceto).

(Ésto lo escribí con 18 años, como acompañamiento para un cuadro de la misma temática... Es un poco fuerte para mí el colgarlo aquí.).

Por qué, por qué, por qué.
Una persona tiene una flor, a la que quiere, sólo que todavía no lo sabe, no se ha dado cuenta, así que no la cuida, no la trata bien, no le habla, ni tan siquiera la riga. No le importa una mierda, eso dice, eso cree, pero todo es pura apariencia... No quiere dejar surgir, no pretende que salgan a la luz sus verdaderos sentimientos.
La guarda por obligación, por compromiso, adjudicación.
La maltrata, se enfada con ella, pero llega un día en que, por diversas circunstancias, la flor se marchita. Es entonces cuando se da cuenta de todo lo que ha perdido, de que la flor ya no volverá. Es imposible, inútil deseo.
Piensa que quizás la podrá sustituir por otras cosas, pero no, nunca será lo mismo, nunca la misma flor.
Se arrepiente de no haberla tratado mejor. Siente rabia por no haber reaccionado a tiempo. Quisiera una segunta oportunidad, pero ya es tarde, ya es imposible.
Si hubiera una manera de hacerla resucitar, si hubiera forma de volver atrás...
Lamentaciones.
Protestabas porque tú no la habías escogido, te la habían adjudicado. Ahora quisieras que te la adjudicaran de nuevo.
La flor se suponía duradera, para siempre. Existía todo el tiempo del mundo, pero no. ¿Quién iba a decir que duraría tan poco?
La flor no era perfecta, pero ¿quién lo es?
Maldito destino, maldito reloj que se ha parado.
Tuvo tiempo y lo desaprovechó.
Quiso reconciliarse, pero le aconsejaron que no lo hiciera. Hizo caso. Pura cobardía, si no se hubiera echado atrás...
Maldito destino, maldito reloj que se paró a las dos.
¿Por qué mi flor?, ¿por qué nuestra flor?
Su madre llora, su hermana llora, todos lloran, ella llora.
A las dos, a las dos se paró el reloj, ese bonito reloj que la madre guarda en un impecable pañuelo de encaje, en el cajón de su escritorio.

Días tontos.

Hay días en los que la vida se amontona , días que llegan con la certeza del frío y el desaliento , que se desperezan con rumores de vacío , de ausencia , de soledad , de pena . Días en los que no cabe consuelo ni se siente necesidad de él , que piden a gritos regodearse en la desesperanza , que empujan los recuerdos hermosos al abismo de los sueños por cumplir , días en los que la música nos hace jirones las entrañas y a pesar de ello la disfrutamos como se disfruta del olor del cuello de un bebé ...con esa mezcla de ternura y arrebato que produce el amor . Días de vida por vivir en los que no ser sería la única esperanza . Días en los que podría imaginar que vivo en tus ojos mientras las manillas del reloj se aceleran para hacerme creer que el tiempo pasa , que mañana existe , que vida y muerte no son las dos caras de la misma moneda . Días tontos que pasan tontamente .Tiempo en un reloj sin arena , arena que busca un reloj sin tiempo para no verse obligada a caer una y otra vez , para siempre.

Brusca melancolía

Tuve amores
pero se perdieron
en el tiempo
y en el espacio.

Hoy nose qué queda de ellos
sin embargo,
se que aun viven
en mis entrañas.

Perduran a través de los siglos
en forma de deseo y lluvia
cada vez que me inhunda
el suave palpitar de los besos
recordados.

O la brusca melancolía
de verme sola
sin sus brazos.

Tuve amores, sí tuve amores
que aun hoy adormecen
los caminos de mi llanto.